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El agobiante vivir de la mujer cubana
Belkis Nuñez Fajardo
El
agobiante vivir de la mujer cubana, no sólo se resume en la
tribulación diaria que resulta el dar de comer a la familia y suplir
sus necesidades más elementales. La correcta educación de los hijos
en un sistema que prioriza el trabajo político con los educandos por
encima de lo ético y lo moral, se ha convertido en un verdadero reto
para nosotras que con tristeza vemos como a nuestros hijos se le
imponen criterios y son usados como multitud en eventos y de
desfiles.
La
revitalización de los centros escolares, la reducción del número de
alumnos por aula, una fuerte inversión en modernos medios audio
visuales y dos canales televisivos destinados a fines educativos,
han sido en los últimos tiempos estandarte y gancho efectivo en la
batalla de ideas; esto que puede parecer loable desde el punto de
vista de una correcta política educativa ante los ojos del mundo,
solo es precisamente una maniobra política, la vieja manía del
régimen de establecer estados comparativos entre los logros de la
revolución y a las potencias capitalistas.
Si
bien es cierto que esta tardía ofensiva en materia educativa ha
mejorado las condiciones físicas de los planteles y el confort de
los educandos, la manutención y gastos de los mismos continúa a
cargo de nuestros maltrechos bolsillos, son comunes las reuniones de
padres en las cuales se exige nuestra contribución para la
adquisición de artículos de limpieza y otros de frecuente uso
escolar, cabe entonces preguntarse, a qué se refieren el Ministro de
Educación y el Máximo Líder de la Revolución cuando declaran en cada
comienzo de curso que “todo está garantizado”.
El
uso de la tele clases luego de favorecer el aprendizaje ha
entorpecido el mismo, esto se debe sin dudas a que la experiencia y
las habilidades metodológicas de un consagrado educador nunca podrán
ser sustituidas en un aula por un programa de televisión. Los
maestros emergentes que no son más que adolescentes, que sin
vocación alguna son precisados a impartir clases y muchas veces
carecen de la capacidad cognoscitiva, no pueden tampoco solucionar
la escasez de maestros, muchos de los cuales han abandonado el
sector en busca de mejoras salariales.
Como madre y educadora que soy recomiendo más que novedosos métodos
educativos, audio visuales, maestros emergentes y toda clase de
inventivas revolucionarias; redescubrir los fundamentos de la
educación sobre la base de la formación ética y moral, sin imponer
pertenencias políticas e ideológicas para revertir la crisis
formacional de sociedad cubana fomentada en el pasado por la
fracasada imposición de un estricto molde de conducta, “El hombre
nuevo”. Es hora ya que en el diseño de los planes y métodos
educativos sean tomados en cuenta los criterios de la familia y el
pleno de la sociedad. Así como crear las condiciones propicias para
reinsertar en el magisterio a miles de pedagogos que hoy se
encuentran fuera del mismo, sólo de este modo se podrán formar en
Cuba hombres y mujeres dignos como quería el apóstol José Martí.
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Belkis Nuñez
Fajardo
Ejecutiva de la Coalición Juvenil Martiana
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